Si lo copian, van a ver¬¬
Estemmm...Séf no estás en condición de amenasar, no sos corpóreo si no te diste cuenta.
Y ahora, quien es la ahuafiestas?
¬¬ aca va :)
En busca de lo perdido…
Capítulo 1: Un doloroso Adiós.
12 años antes.
Hoy, 13 de enero, un hombre se acerca a en Nº 2 de la calle Páramo, acompañado por su Sabueso, está lloviendo, el hombre usa una saco verde y una boina gris.
El sujeto se agacha en frente de la puerta y deposita allí una carta. El señor se aleja lo suficiente para que nadie lo vea partir de allí, se va para no regresar.
-Es lo correcto-piensa Charles.- que irnos.
Esa mismo día, Charles abordó el avión de, el avión que los llevaría lejos, el avión que no los regresaría, el avión de ida a la nada misma.
Capítulo 2; Descubriendo la verdad.
12 Años después.
Eva. Eva despierta- intenta sin resultado despertarla la niñera Justina Wirtz. La mujer una vez fue alegre y vivaz, pero ahora es amargada e inflexible, una de las enemigas de la diversión de la pequeña Eva.-Vamos niña, necesitas bañarte y cambiarte, hoy es tu cumpleaños, debes estar presentable.
La niña siempre fue desprolija, parlanchina y vivaz, sus ojos azules y su pelo color ceniza cautivan a todas las personas.
Ella y su fiel Gan, un Huski gris, su más fiel compañero de aventuras, el fue su regalo de cumpleaños numero 7, cuando pregunto sobre su padre la primera vez, el la animó para seguir adelante, sin el no sería lo que ahora es.
-Ya, ya va-alcanzó a decir la niña.- Dónde está Gan?-preguntó cuando ya se había levantado completamente.
-Está afuera, si no te cambias no vas a poder ir a verlo- Le advirtió la mujer.
-esta bien-refunfuño Eva- pero, no quiero hoy festejar nada Señora Writz.
-Segura, después no me vengas con un arrepentimiento.
-Si, si, segurísima, permiso voy a ver a Gan-dijo esto y salio corriendo hacia el patio.
Después de bajar las interminables escaleras que van desde su recamara hasta la sala principal, encontró, en la mesa de café una carta, -de seguro es para Justina- pensó, pero al acercarse mas para ver quien la había enviado, se topó con su nombre: Eva Miconi.
Sobresaltada por su descubrimiento, un impulso la obligó a tomar la carta, abrirla, y por supuesto leerla.
Si antes estaba emocionada, ahora estaba totalmente desconcertada, su padre la había escrito, pero esa carta no era reciente, sino que tenía 12 años esperando a la pequeña para que la leyera.
Leyó en voz alta, esta vez para intentar creérselo.
La carta decía:
Querida Eva:
Sé que eres muy pequeña para leer, y más aún para entender lo que a continuación, te voy a explicar.
Tengo la esperanza de que la señora Wirtz te la lea cuantas veces quieras, y que trate de responder algunas de las preguntas que se te deben cruzar por la mente al leer esto.
Hija mía, yo debí marchar para servir a mi pueblo, como muchas personas antes que yo.
Voy camino a
Te seré franco, es un desierto uno desierto de hielo.
Mi función allí es ayudar a unos investigadores, ellos necesitan de mi conocimiento tecnológico.
Realmente desee llevarte conmigo, pero allí hubieras perecido.
Espero que entiendas la razón de mi partida, espero que entiendas que yo te amo, y te amaré por siempre.
Te escribiré cuando pueda, ojala que las cartas lleguen a destino, así compartir un poco de tu felicidad, y que ellas te den un poco de compañía, que yo por este trabajo no puedo darte.
Adiós, hasta siempre.
Papá, Charles Miconi.
Una lágrima rodó por la mejilla de la niña, su Huski la llamaba. El perro, presentía que algo malo le estaba sucediendo a su dueña, y ladraba cada vez más y más fuerte hasta que Eva logró salir de sus pensamientos,
-Perdóname Gan, me olvidé completamente de vos.-y se dejó caer en uno de los grand3es sillones de la sala.
Como única respuesta Gan agarró su pelota que yacía en el suelo, a los pies de Eva.
-Ahora no Gan, no estoy de humor para juegos-sentenció la niña- pero ¿sabes que debemos hacer? Hay que entrar en el despacho de Justina y robarle las demás cartas que me ha escrito mi padre. ¿Te unes Gan?
El perro ladró y ladró, estaba eufórico.
-Pero debemos prepararnos, no sabemos cuanto tiempo nos llevará hasta encontrar las cartas, y tampoco se cuantas son.-se quedó pensativa un momento, mirando fijamente el despacho-Pero, si no se arriesga no se gana.
Eva, no tenía muchos amigos, por esto, se pasaba horas y horas hablando con su perro, todos la acusaban de tener problemas mentales. Pero, esto a ella no le importaba, porque sabía que no estaba solo con la señora Wirtz, que tenía a alguien que le apaciguara los temores, alguien que la calentaba cuando estaba muerta de frío, sabia que tenía la mejor compañero de aventuras del mundo.

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